
La fe destruye la Línea Bar Lev
El pueblo egipcio juró proteger la patria y no temer a nadie más que a Dios, el Único Dios, y no postrarse ante ningún ídolo. ¡Cuántas almas y sangre ofrecieron, y cuánto sacrificó el mártir su vida en favor de la patria para limpiar de su tierra toda la podredumbre y enseñar a las generaciones el significado de enfrentar las adversidades! Los hombres salieron de los cuarteles y trincheras, respaldados por un pueblo que no teme a la discordia, y derribaron todas las barreras y penetraron la Línea Bar Lev con agua; su arma era la fe, por lo que destruyeron sus fortalezas y, con bombas y cohetes, demolieron sus baluartes.
El lema de la victoria sacudió a los enemigos
Los enemigos escucharon la llamada que hizo temblar el campo de batalla; el lema ”Dios es el más grande” sobre todo aquel que oprime y se enorgullece; “Dios es el más grande” sobre todo aquel que fue engañado por una mente enferma que lo conduce a la injusticia. Dios lo destruirá como venganza por las injusticias cometidas, por haber profanado la tierra del pacífico y por haber saqueado las riquezas de los legítimos dueños sin resistencia. Entonces, el líder del pueblo proclamó: “Levántense para recuperar nuestra tierra, la tierra de los profetas; no haremos la paz hasta recuperar todos los derechos, y seguiremos luchando y resistiendo, no aceptaremos negociar sobre nuestro derecho. Nuestras almas rescatan nuestra tierra y nuestra sangre riega el suelo sin pedir nada a cambio”.
El Egipto indomable derribará a los enemigos
Egipto seguirá siendo indomable a pesar del tiempo, de las adversidades y de las discordias, y sus pies pisotearán a todo aquel que haya traicionado a la patria y vendido su conciencia al servicio de los enemigos de la vida, apuñalándola con su daga envenenada. ¡Oh, puñado de hombres! Caerán, serán derrotados y se ahogarán, y su destino será el Infierno, ¡qué pésimo destino! Egipto continuará izando la bandera del orgullo, la gloria y el honor, los árboles florecerán y sus hojas caerán en otoño arrastradas por los vientos hacia el mar.
El pueblo y el ejército: “Una marca y una chispa”
El 6 de octubre de 1973 fue una epopeya creada por el pueblo de Egipto, su ejército, su seguridad y un liderazgo que buscaba la victoria, a la cual el destino respondió. Octubre es una marca y una chispa en la que el pueblo recurrió a la reserva de determinación, valentía y sacrificio de sus antepasados que crearon la civilización, hasta que sus luces brillaron e iluminaron el amanecer de la conciencia con justicia y dignidad, otorgando a la humanidad conocimiento y respeto. La historia todavía recuerda una gloria que no desaparecerá, inmortalizando su historia y sus hazañas para que sean motivo de orgullo y veneración para las futuras generaciones.
El Sheikh Zayed y El Sadat
Recuerdo cuando el héroe Anwar El Sadat —que en paz descanse—, artífice de la guerra de Octubre, visitó los Emiratos Árabes Unidos en su encuentro con el Sheikh Zayed —que en paz descanse—, y yo estuve presente en dicha reunión justo después de la guerra de Octubre. El Sheikh Zayed —que en paz descanse— dijo: “No estábamos luchando solo contra Israel, sino que en realidad estábamos luchando contra Estados Unidos con todas sus capacidades militares; vimos cómo los aviones C-130 transportaban tanques y los entregaban al ejército israelí cargados con todo su armamento avanzado, e iban directamente al campo de batalla. Además de que Estados Unidos proporcionaba a Israel información crucial sobre las posiciones del ejército egipcio a través de satélites




